lunes, 6 de febrero de 2023

La fuente de bellotas

 

 

Como todas las mañanas desde aquel día, me levanté con ganas de no existir; tenía varios días sin comer bien y sin bañarme, todo me parecía absurdo e inútil. Los días me parecían grises y aburridos, monótonos y pesados… Me encontraba cansado de estár cansado, de sentirme un montón de nada y de respirar. Caminé hacia el baño, prendí esa lamparita diminuta, amarilla y que iluminaba solo si se estaba debajo de ella, me saco la ropa y pongo a llenar la bañera, estoy parado al lado desnudo y la veo como se llena, hipnotizado por el constante sonido del agua caer, en el piso hay una carta que llego ayer y no quise abrir, dice su nombre y tiene su perfume. No quiero leerla, no quiero seguir sufriendo.

El agua esta tibia, me duelen los huesos y necesito relajarme.

Pasan las horas y el agua se puso fría, tengo que salir, vestirme y buscar algo para comer, estoy muy flaco y los constantes retos de mis familiares me hartan. Vivo alejado de todos, mi casa es casi inaccesible cuando llueve y cuando anochece la oscuridad la engulle como un lobo engulle un conejo blanco. El viento azota mi casa que se encuentra en una elevación, su figura se recorta del fondo poco arbolado, y los ruidos lejanos de autos son arrastrados hasta mis oídos por las ráfagas violentas de aire. Me siento enfermo, me siento frágil y débil, y los recuerdos me persiguen y me empujan a caminar esas leguas hacia la arboleda por la cual paseábamos, esa arboleda perdida en el medio de la nada, junto al arroyo.

Un camino de tierra me llevaba a ese “montecito” que se encontraba entre extensos sembradíos de soja, en pleno verano sentía un frío que me calaba hasta los huesos, lo que me obligó a llevarme una campera gruesa, el viento seguía castigando y el polvo lo cubría todo, las moscas revoloteaban cazando arañas, devorando cadáveres y arruinando la siembra, detesté siempre el verano. El recorrido era largo y bastante tortuoso, aunque yo sabía que el destino era hermoso, un gran árbol en el centro regaba de bellotas el suelo, generosa sombra y un bello paisaje. Mientras recorría el sendero, iba pensando en esos días felices, en las charlas y risas, en las miradas cómplices y los silencios que nos acompañaban, la música de los pájaros y sobre todo recuerdo tu boca, besándome y prometiendo que siempre ibas a estár conmigo, esos paseos donde hablábamos de lo mucho que te gustaban las pinturas negras de Goya y el miedo incomprensible que te generaban, yo sonreía y te abrazaba, guardando para mí cada segundo con vos. El  verde vibrante, el cielo luminoso y claro eran nuestros testigos, los testigos de un tiempo pasado, ¿dónde han quedado? ¿dónde se nos fueron?, todo cambió, por esas peleas, ese malestar, las miradas de odio y el desamor, tus gritos y esa constante duda mezclada con un miedo oscuro. Vuelvo a esta realidad, a este hoy solitario, sigo caminando y un gato gris sentado al costado derecho del sendero se me cruza en frente, curioso lugar para un animal tan bien cuidado, recorro 50 metros y el mismo gato, sentado del lado derecho del camino vuelve a cruzar frente a mi, “curioso dejavú”, me dije. Seguí adelante y a los 50 metros nuevamente veo al gato, cruzar de derecha a izquierda frente mío, no hago caso, mis ganas de llegar a esa arboleda era más fuerte; 50 metros más adelante el gato realizando el mismo acto… esto se repitió unas 5 veces más, pero no me importó. Sabía que la recompensa era mayor.

Después de mucho caminar, llego a ese lugar de ensueño, los arboles negros formaban una cúpula con sus ramas peladas que parecían dedos largos y deformes, el claro que se formaba alrededor de ese roble añoso, el pasto tenía un verde pastel enfermizo, el cielo estaba nublado y el sol débil daba una pobre iluminación, casi como la de la lámpara de mi baño. Comencé a juntar esa bellotas que regaban el suelo, y a medida que lo hacía me iba sintiendo mejor, mis oscuros recuerdos fueron cambiando nuevamente por memorias felices, a medida que llenaba mis bolsillos la sonrisa volvía a mi rostro. Me volvía a sentir acompañado, volvía a sentirme con fuerzas, pero mis ojos se clavaron en una vertiente, en donde las bellotas surgían, ¿era una fuente de bellotas?, me acerque y empecé a juntarlas y a medida que más sacaba más salían, la excitación por semejante hallazgo era bestial. ¿Cómo nadie había descubierto este manantial? Mis manos llenas hinchaban más y más mis bolsillos, que parecían no tener fondo. En un momento dado, levanto la mirada, no quería que nadie me arrebate mi tesoro, y veo que un ser se encontraba a 20 metros de mi, un lobo. ¿un lobo?, que estúpido, creo que mi estado febril me está jugando malas pasadas, pero… ese lobo no se va, ese lobo extraño irradia un tenue luz verde, y su boca me amenaza con sus miles de dientes, tengo terror y siento mi ropa empapada de sudor, pero tengo frío. Empiezo a gritarle, a hacer movimientos con los brazos, busco algo para usar de arma pero no hay nada, solo bellotas. ¿Qué hago? No, me queda otra y con todo el dolor del mundo hago de mis frutos preciosos un arma y se los tiro cual piedras, no quiero hacerlo pero no tengo más remedio, mientras camino de espaldas sin perderlo de vista sigo arrojándole mis bellotas, mis frutos. El animal, recibe los golpes, pero sigue avanzando y yo desesperado por mi perdida retomo valor y mis gritos y mi violencia es mayor, no retrocedo más y ahora soy yo quien avanza, la bestia se desconcierta y ve con sus ojos negros profundos que no estoy dispuesto a ceder. Golpe tras golpe voy ganando terreno, es una lucha que lleva horas, no voy a perder.

Tengo éxito, espanto al animal, que huye pero no se pierde de mi vista, la victoria recorre mi cuerpo siento que soy un superhéroe; con desespero comienzo a recoger mis joyas, yo las encontré, yo las gané. Mis bolsillos vuelven a estár llenos, pero la escena se vuelve dantesca, de la espesura de los arboles negros aparece un oso polar, ¡MIERDA!, ¿por qué quieren arrebatarme mi trofeo?, el oso en una pelea feroz con el lobo logra matarlo destrozando su cuerpo y llenando su pelaje blanco de una sangre tan roja, tan abundante que puedo sentir el dolor del perdedor. El vencedor, se fija en mi, a lo lejos me a divisado y yo sé que esta vez mis posibilidades son nulas. Pero no puedo parar ahora, no puedo dejar de juntar bellotas, mis manos me duelen, el frío me recorre el cuerpo, está cada vez más cerca, ¿Qué hago?

Me paro y empiezo a correr, el “bosquecito” se ha vuelto gigante y monótono, el oso cada vez está más cerca, mi carga empieza a pasar factura y mis fuerzas me abandonan cada vez más. Frente a mi veo el tronco de un árbol quemado, donde otro árbol seco recuesta sus ramas, formando un arco grotesco, debo escalarlo, debo ponerme a salvo. El tronco es áspero y las astillas se me clavan en el cuerpo, mi ropa se mancha de negro, el oso arremete contra el tronco, quiere mi vida, está furioso, seguro que quiere lo que yo tengo. Grito, pido auxilio, el silencio es la respuesta, libero una mano y otra vez con angustia le empiezo a arrojar el contenido de mis bolsillos. DEJAME EN PAZ, le digo una y otra vez, a medida que mis bolsillos van perdiendo su hermoso contenido. Aterrado veo como el animal empieza a saltar, rasga mis piernas el dolor es punzante y frío como una navaja. Lloro y cierro los ojos. Durante horas abrazo el árbol hasta que todo se calma, el peligro desaparece como por arte de magia y vuelvo a estár sólo, desde la cúspide veo que no hay nada; desciendo con torpeza, ya en el suelo elevo la mirada, el cielo está igual, como si no ha pasado el tiempo, la misma iluminación, la misma cúpula de ramas negras semejantes a dedos. Nada ha cambiado.

Hay sangre del lobo en todos  lados, manchando mi botín, necesito ir por más, no sé dónde estoy ni a que distancia de la bendita fuente. Puedo diferenciar la copa del roble, imponente que sobresale del resto de vegetación autóctona, mis manos tiemblan y el frío se ha vuelto más crudo, que verano de mierda… estoy lejos pero no me detengo. El silencio se convierte en sollozos de mujer, ¿ahora y en este lugar?, recorro con los ojos y no la encuentro, el lamento se vuelve cada vez más fuerte y parece seguirme, camino en varias direcciones y aumenta.  El cielo no cambia, ¿serán las nubes?, ¿será el bosque? o ¿seré yo?, el zumbido de ese sollozo se vuelve tedioso, mi búsqueda parece infructífera hasta que la veo, una mujer, que está sentada de espaladas hacia mi, se mece mientras emite ese sonido irritante, miro para todos lados, no hay nadie más, mi árbol sigue distante pero visible, le hablo, tartamudeo, siento que mi lengua empieza a fallar por el cansancio, ¡SEÑORA, SEÑORA!, ella no responde tiene el un vestido amarillo simple, está sucio y su pelo todo revuelto, no deja de lamentarse, y yo como puedo le vuelvo a hablar. Tengo la sensación que el aire en mis pulmones se vuelve espeso, difícil de respirar.

Lenta, muy lentamente la mujer se da vuelta al mismo tiempo en que se pone de pie. Sin dejar de llorar me grita cosas que no entiendo, tiene los ojos inyectados de odio, mientras me grita escupe y con los pies golpea el piso, en sus brazos tiene al que no diviso que es, le digo que no entiendo que me dice, le pido disculpas por molestarla y trato de irme, la vegetación rasguña mi abrigo, no quiero perder de vista el roble. Dejo el camino y trato de rodearlo, no quiero cruzarme con ella. Sus gritos me persiguen y ella también. Le digo que me deje en paz, y empiezo a correr, ¿dios, dónde estoy? Tengo la impresión que me sitúo en un espiral que va descendiendo y que no me va a dejar, entre la maleza veo una casona antigua, oscura y en ruinas, mi perseguidora no pierde mi rastro, solo quiero mis bellotas e irme de este lugar. Mi plan es perderla dando vueltas a la casona, seguro que puedo ser más veloz que ella, como en una patética caricatura el plan termina siendo un desastre y lo único que se me ocurre es subir una escalera lateral, sé que esa es la peor idea pero no tengo escapatoria. A mitad del ascenso me detengo yvolteo, ella está al pie, sudorosa y sucia, me habla y esta vez la entiendo, NO TE ESCAPES MÁS, HACETE CARGO, ES NUESTRO, NO TE ESCAPES. Le respondo que no sé de qué habla, que no la conozco, que me deje tranquilo.

Me repite una y otra vez lo mismo y yo le respondo una y otra vez. En el momento en que comienza a subir la escalera retomo mi ascenso, llego a la terraza y corro hacia la cornisa opuesta, ella trabajosamente termina de subir y se queda parada, ¿NO TE DAS CUENTA? ES NUESTRO, HACETE CARGO; y mostrando lo que lleva entre los brazos, deja caer unos huesos pequeños.

NO SÉ QUIEN ES USTED, le digo. SOLO TENGO BELLOTAS, ¿LAS QUIERE?. Se las arrojo, vacío mis bolsillos profundos y desesperadamente le arrojo todas las que tengo. Ella se ríe, da la vuelta y se tira al vacío. No sé cuánto tiempo me tomó juntar valor para acercarme y ver a donde había caído, cuando lo hice, temblando como un crio, no encontré nada. No había cuerpo, no había huesos, no había nada. DIOS, ME QUIERO IR. ¿Cuánto más voy a estár en este lugar?, bajo las escaleras a los tumbos y me doy cuenta que el manantial se encuentra lejos, muy lejos y que en mi abrigo quedan algunas pocas bellotas. No quiero estár más acá, tengo que decidir para donde caminar, el aire se espesa aún más a cada paso y cada paso se vuelve una tortura y me ahogo me canso y me derrumbo, ¿Dónde voy? El cielo no cambia, igual de gris que siempre, indiferente, y el pasto con su verde pastel… Atrás quedo el lobo y su luminiscencia, atrás quedó el oso blanco manchado de rojo, camino por horas, atrás quedó la mujer y su vestido amarillo sucio. No llueve, no hay sol, no hay ruidos, solo yo caminando por un sendero de tierra.

Cierro los ojos, y un maullido me sorprende. El gato gris y bien cuidado, se atraviesa en mi camino, de izquierda a derecha. Impulsado por una nueva esperanza comienzo a correr, a los 50 metros veo el gato, cruzando de izquierda a derecha, corro con todas mis fuerzas y la misma imagen se repite una y otra vez, lloro pero no dejo de correr. Pienso que si evito que el gato me cruce y lo espanto voy a salir de este maldito lugar, me saco la campera, y antes que el felino se atraviese en mi camino lo espanto, el animal asustado salta fuera del camino alejándose unos metros, sigo corriendo sabiendo que es lo que me espera, el maldito gato apartado del camino, lo paso sigo adelante, en la próxima lo alejo más, pienso. Cuando lo diviso, salgo del camino le tiro mi abrigo, el animal salta hacia la maleza, corro lo más veloz que puedo. Ya no lo veo, sonrió, creo que gane, pero el camino sigue siendo eterno, donde el gato saltó ahora hay una rata, no me detengo más adelante hay dos ratas, tres, cuatro. Ya no sé qué hacer, paro, los pulmones me arden, los músculos me arden, mi abrigo está ahí donde lo tire hace más de 500 metros atrás, a 5 metros de donde estoy ahora. Agotado y creyendo que esto no va terminar más, retomo la caminata, vuelvo a pasar por enfrente de  las ratas, una vez, dos veces, y en cada pasada las ratas disminuyen su número, cierro los ojos otra vez… me rindo.

Abro los ojos y estoy tumbado en mi bañera, el agua esta helada, la luz de la lámpara que apenas alumbra titila. Trato de reincorporarme pero estoy muy cansado, estas pesadillas de mierda me tienen cansado, saco mi brazo del agua y en mi muñeca hay sangre, el agua está teñida de rojo pero eso no me despabila de esta modorra, volteo mi cabeza hacia el piso y veo que la carta está fuera del sobre, la agarro con mucho esfuerzo; es tu letra, tiene tu perfume. Encabeza con un “MI AMOR”, trato de leerla, pero me falla la vista; me veo la otra muñeca y el corte que tiene es tan profundo como el de su hermana. En esas líneas, dicen cosas hermosas, recuerdos de los paseos y de las tardes, de los árboles y de cuánto me amas, de cuanto te duele haberme dejado y cuanto me extrañas… lindas palabras que adornás con dibujos de gatitos y bellotas.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Ya es tarde


Un día estás tirado
En el suelo, pensando en como
Vas a terminar
Con todo. Ves las moscas,
Sobrevoalndo el vaso de cerveza, las
Colillas de los cigarrillos
Desparramadas, ¿Cómo terminarías
esta mediocridad?
Ves la soga que cuelga del techo,
Imaginas esa misma soga rodeándote
El cuello de pollo que tenés
Pataleas en el aire, porque tal vez
Te arrepentís a último momento de
Lo que hiciste, pero ya es tarde, es estúpido
Pero es tarde.
Tu imaginación vuela
Y se va de esa habitación sucia y oscura. La luna está
Enorme y amarilla, te sonríe
Y vos sólo, siempre sólo.
Es una noche fresca y querés saltar, de ese edificio
o deseas mear desde allí…
igual, seguís tumbado en el mismo
suelo, que tantas veces visitas.
golpean tu puerta, saben que es
lo que pasa, pero vos no tenés la más mínima
reacción para abrirles. Pensas en
seguir así, El diablo pronto
debería llegar, sentarse junto
a vos y tomar de tu vaso. ¿Cuándo vas
a dejar esta mediocridad?, te
va a preguntar.
Vas a tener que reaccionar de una vez


prueba 1

 

1


Mis manos al rededor de tu cuello y tus ojos, rojos. ¿Lo ves? Si, sé que lo ves, estamos en otro plano en otro universo; todo es como un gran y exagerado circulo,¿no te das cuenta? Tu pulso acelerado, tu respiración entrecortada... ¡Ahhh!, la ceniza de mi cigarrillo cae en tu cara y yo, te sonrio dulcemente.

¿Cuántas cosas podría contarte, en este momento, en este segundo infinito?, serían incontables.

¿Tenés tiempo?

Debo confesar, que te estuve cazando. Si, como si fueras una bestia, un simple animal que llamó mi atención. Puedo decir que tenía mi vida casi resuelta, casi, pero siempre está en esta vida, en esta realidad, en este mundo la mierda de ser yo. No puedo escapar de ser yo, de ser un prisionero de mi mismo.

¿Ves mis ojos?, no quiero que te distraigas, estoy seguro de que te vas a perder en ellos, en su inmensa profundidad y amor; aunque no te des cuenta siento amor y deseos, muchos deseos. Vas a ver que te vas a ahogar y vas a gritar, lo presiento.

El miedo crece y se expande por una habitación humeda y oscura; los ruidos, los pequeños ruidos se hacen rugidos de monstruos hambrientos y temibles, ellos y yo no queremos que tus pataleos llamen la atención de otros. Dentro de unos minutos devoraré tu alma y todo lo que representas.

Detesto llevarme el trabajo a casa, pero era necesario traerte, mordiste el cebo (un interés menor), te enamoraste. No ruegues, por favor, eso me enferma, el simple hecho de escuchar tus gimoteos, me repugna.

No seas tonta, ¡sos la persona elegida!, sos el botín de este gran asalto.

¿Lo sentís? Seguro que si, ya casi me pertenecés.

Voy a hundir mis deseos en tu carne, mientras escucho como tu lengua se retuerce; ¿vas a llamarme, vas a gritar?. Las aves de rapiña vuelan cerca de nosotros, alto muy muy alto me elevo, el cielo es purpura pero a lo lejos se vuelve color naranja, quiero que gimas un poco, cumplí mi deseo. Aprieto un poco más mis dedos en tu hermoso cuello, sentilo, respiralo, saboreá la agonía que se torna azul, verde, oscura...

Me apodero de tus sueños, me enrosco en ellos como si fuera una serpiente, los exprimo uno a uno; soy eso , lo más duro y puro de nosotros de todos nosotros. ¿Entendés?, pensalo de esta forma, antes que terminen de cerrar tus estrellas y la sangre brote. Lo único y te lo prometo, yo voy a seguir acá, junto a vos.




1 ½




Me suena el celular, busco entre los bolsillos, el celular sigue sonando furioso, no lo encuentro. Los autos me pasan rozando y yo en un rapto de lucides, estaciono. Es mi jefe, me avisa que hay un nuevo asesinato, igual que los otros y que la policia está totalmente perdida. Me dice que vaya al lugar y que trate de hablar con los policias que nos facilitan la información.

Odio hacer policiales, odio ver a esos incompetentes, odio mi trabajo.

Llego a mi destino, bajo de mi auto y veo que hay algo de movimiento, pero no el que me esperaba. Trato de divisar a los contactos, no los veo.

Prendo un cigarrillo, me acerco, a mi alrededor hay algunos curiosos hay unos tantos que no se han enterado de nada y salen a pasear los perros.

Reconozco este edificio, una ex novia vivía en él. Sé que ha una puerta trasera, y se como llegar al piso, sin ser visto. La habitación da a un pasillo verde inglés, con luces amarillas que dan una sensación de olvido. Empiezo a preguntarle a los vecinos, ninguno vio nada, no escuchó nada, me acerco a los agentes, les pregunto que se sabe, que me pueden decir, pero los ineptos están parados y no saben nada, les dije que soy conocido de tal y tal, trato de no mostrar dudas, que tengo permiso para estár ahi.

Sus ojos parecian dos trenes descarrilados, estaba tirada a los pies de la cama, su cabeza hacia atrás mostraba un cuello marcado. Estaba desnuda , hermosa y palida.

Las paredes de la habitación estaban sucias, pero no de sangre, ni tampoco habia sangre en el piso, algunas cosas, las pocas que había estaban desparramadas. No me suele gustar estos casos; sé que es mi trabajo saber la verdad y publicarla. Pero la verdad, no me gustan los pólicias.

Por suerte, hoy no hace mucho calor, sino ésto sería un desastre, el cuerpo estaría hinchado y yo, seguramente, estaría vomitando. La chica no tiene más de 25 años, su pelo rojizo brilla a la luz de una lampara toda desvencijada, saco algunas fotos, trato de agudizar los oidos para tratar de entender que dicen los forences, sólo algunos chismes, algunos comentarios. Alguna que otra botella, la cama destendida y esa mujer viendo la nada, su expresión era rara, no puedo decir que era de terror, pero tampoco fue asesinada sin saber que iba a morir horriblemente. Tenía las muñecas marcadas, de que estuvieron atadas hasta último momento, escucho que tiene costillas rotas y un tobillo dislocado, tal vez por un golpe o una caída.

Me voy de ahí, ya es de noche y necesito tomar algo, la noche es el momento de los lobos, quiero olvidarme de estas imagenes...

El día despunta otra vez, no sé que hora es, veo mi celular y tengo quince llamadas perdidas y veintitantos mensajes. La cabeza me da vuetas, una noche más así y seguro que me voy a terminar muerto. Prendo un cigarrillo, prendo la televisión, aún las noticias no han empezado. Tal vez, en la radio escuche algo. Mientras voy al baño el telefono suena, es mi jefe y está demasiado ansioso por la nota. Le explico que estoy trabajando en eso, me dice que ya no tenemos la primicia, que todo el mundo ya sabe y como siempre por culpa mia no estamos al día con las noticias.

La noche en el bar estuvo agitada, una linda muchacha se me acercó, hablamos pero no llegamos a nada; esa fue una buena excusa para seguir tomando. Me duele la cabeza y el tiempo no me alcanza y esta habitación huele a borracho. Tengo que hacer llamadas y ponerme a trabajar, llamo al policia “amigo”, quiero saber algo que los demás no sepan, algún dato que valga la pena escribir y casi no hay nada. El asesino es hombre, de manos grandes y fuertes, no hay huellas, no hay ADN, no hay imagenes o información extra.

No es el primer asesinato, no es la primera mujer encontrada de la misma forma, pero la policia es tan peresoza tan estupida, que no los ve las conexiones.

Busco en mis bolsillos ese azucar que me de fuerzas, encuentro el paquete y lo respiro, un poco de condimento le dará a mi nariz el empujón para buscar noticias. Otras vez mi celular, es Jorge, me dice que las chicas de la wiskería saben algo. Jorge es policia, de esos que les cobran a las putas para que otra mierda las explote, es de esos que preferís saludar para poder tener información. Me voy al burdel, es un salón grande con sillas y mesas de plástico, suena cumbia y los olores no se hacen extrañar. La dueña, se me acerca, la Madama sabe quien soy; me ofrece un trago y que elija si quiero alguna chica, acepto el trago y me siento en una silla cerca del rincón. Hay algunos cuantos consumidores de personas, la decadencia es notoria.

Tomo unos tragos más, pido saber donde está el baño, me mandan atrás, saliendo del local, me dicen. Estamos en la ruta, no hay nada a kilometros. Me pregunto como estas mujeres pueden tener algún dato, estando a tantos kilometros de la ciudad...

La noche empieza a caer, sé que me tengo que quedar en este lugar; tengo que esperar a que me den una señal y poder preguntar. La música sigue sonando, nadie baila, nadie se mueve mucho en realidad, la acción está en los sucuchos mugrientos con sus colchones reventados y manchados. De a poco, algunos parroquianos se van y es mi momento, necesito averiguar que saben.

Una de las chicas me mira, hace un gesto con la cabeza y me invita a seguirla. Su nombre es Carla y quiere contarme todo lo que vio.





2



¿Querés que te lleve hasta lo profundo de tu miedo? Temblás, tu piel se eriza al escuchar mi voz. Tu espalda plateada de sal se retuerce cuando te impongo mis castigos.

No creas que solamente te tengo a vos, todo un ejercito te precede; sos linda, tus tetas son firmes, tu boca es roja como la sangre y siempre tuviste una sonrisa burlona. ¿Pensás que no te he observado?,si, lo hice. Lo hice por días enteros, muy largos. Voy a corroer tu belleza plástica y mundana, como el oxido al hierro; vas a ser bendecida y vas a ser otra.

¿Entendés lo que te digo? No cierres los ojos y mirame, mirame fijo, mirá mis dientes clavandose en tu carne. La Luna muestra su palido rostro y es ahi donde vamos a ir, donde nos esperaan los sueños, mis sueños. Quiero que sonrias para mi, que me muestres esos dientes chuecos, ¡QUIERO DESTRUIRTE!

Estás ahi, tratando de respirar, ahogandote en lagrimas idiotas y vanas. Estoy seguro que el sabor a sangre invade tu boca; un par de dientes menos no se te notaran, vas a seguir siendo hermosa...

El espacio en el que estás es muy chico, lo sé, no podes moverte. Hay dolor en todo tu cuerpo, ¿quéres que te haga gritar?, todos queremos hacerlo de vez en cuando. El nudo en tu garganta y los dolores de estomago, suelen ser frecuentes, tediosos y agobiantes.

Quieros que pidas por mi, ¿vas a pedir por mi?; he caminado en circulos toda la noche, pensadote y asesinadote, en cada segundo; cuento los pasos y quiero oir tu lamento, ¡pero no te escucho! ¿por qué sos así?

La canilla gotea , los perros ahullan, la noche puede ser grandiosapara algunos suertudos, pero para otras, no lo será...

¿Qué es lo hermoso de la vida? Creo que es la fragilidad, es un maravilloso sueño que nos obliga a despertarnos, que nos empuja al vacio de la realidad...


2 ½



Sin aire me voy de ese burdel, con los ojos extraviados, las últimas monedas se las di a esa chica, no podía hacer otra cosa a cambio de su generosidad. Asqueado y triste empiezo a caminar, estoy en medio de la nada, en medio de la ruta silenciosa y de la obscuridad, siento que estoy en el estomago de una bestia y me empuja a seguir caminado.

Hay cosas que los seres humanos no deben hacer, lugares que no deben existir y justamente esa wiskeria es uno de esos sitios. El dolor en su mirada era delator de las miserias más bajas, de las penurias más profundas.

Me llevo varias horas llegar a la ciudad, los pies me matan y tengo un humor de mierda. Mi celular suena, del diario me dicen que hay otro asesinato, otra vez. ¿Será lo mismo? ¿Carajos! Odio mi trabajo, odio lo que escribo y ¿si tan sólo yo puediera ser  un poco más feliz, dentro de toda esta basura?. Llego a mi casa, junto un par de cosas que me van a servir y salgo par adonde está la noticia.

El lugar es un hervidero de gente inútil, ya está la televisión, los mirones y los mismos policias inutiles; nadie aporta nada, solo molestan. Por un precio, me dejan pasar los mismos de siempre, y la encuentro ahi, ella está boca abajo. En su espalda hay cortes profundos y no tiene manos ni pies, ¡Dios! En su rostro le dibujo una sonrisa y sus ojos... ¡mierda!, me cuesta describir todo ésto. Sus ojos estaban hundidos, se los podía ver reventados dentro de sus orbitas, tan horribles, tan tristes. Un agente me dice que hubo un llamado anonimo, que fue el que dio el aviso.

Esta vez fue más allá, la violencia fue mayor, se mostró en todo su esplendor. Imagino a este hijo de puta bailando y riendo frente a su victima; lo veo excitado mientras ella sufria.

Es un departamento de varias habitaciones, en todas ellas hay sangre, pero esta vez esta todo bastante ordenado, no hay signos de pelea. No me imagino como lo hizo, ¿ella habrá luchado, habrá estado conciente cuando la desmenbró?

¿Qué le dijo? ¿Cómo hace lo que hace?

Prendo un cigarrillo y rumbeo al kiosco más cercano, entro y empiezo a elegir el licor más fuerte, de paso escucho lo que lo que habla el kiosquero con un cliente, ellos siempre tienen datos y siempre están dispuestos a compartirlos, con grandiosas conjeturas. Mi nuevo informante, me confirma que la chica no pertenecia al barrio, que esa casa hace mucho que está desahabitada y que hace unos meses la zona está bastante peligrosa.

El camino más corto y simple sería presentar mi renuncia e irme lejos de esta ciudad y toda la mierda de su “gente”. La depresión me persigue como el asesino persigue a estas muchachistas de cristal, estoy hundido y sólo. Me tomo lo que queda de mi licor, mientras paseo por las calles.




3



El pensamiento... creo que eso es para los idiotas, los terrenales.

¿Sabés a cuantos tipos conocí así? No te das una idea.

¡No!, no corras la mirada ni cierres los ojos. Quiero que me veas fijo, mirá mi cara, mirá mis rasgos y mi sed por vos.

Estás asustada, lo sé. Tus muslos tiemblas, tiemblan porque saben que mis dientes tienen hambre de vos; me encantaría bailar con vos, con tu esqueleto, en realidad. Vestirlo de gala, para que el mundo vea lo precioso que es tu interior, que sos más que una vagina o un par de tetas o un buen culo. Busco mostrar eso, la hermosura de las personas, lo que me atrae de ellas.

Voy a clavar mis manos en tu carne, sacar tu miedo y despojarte de tus prejuicios, porque al fin y al cabo somos eso, una pila de huesos. Soñé con vos, tengo que confesarlo, te tengo fija en mi mente, en mis ansias de perro. El impulso que me obliga, que trepa por mi espalda y me susurra en mi oido... ¡oh! Gloria profana, estoy muy sediento de vos, de tu sangre roja de mujer.

En tu boca voy a dibujar una sonrisa, fuiste muy mala al no regalarme una cuando me viste; por el contrario, quisiste gritar, te di miedo pero no miedo del que me gusta o del que nos gusta a todos, ese miedo que nos envuelve y nos atonta, del que estamos acostumbrados en esta tierra, el miedo que nos hace dociles y buenos... demostraste el miedo del asco, y eso no me gusto. Me gustaria que tus ojos sean más grandes, eso lo vamos a arreglar, puedo presumir cierta destreza con el cuchillo, eso si te va a gustar, lo sé, lo veo en tu piel, que exclama el amor del filo más agudo.

Estás quieta, enroscada en vos misma como si estuvieras metida en una caja, te duelen las articulaciones, pensas en todo lo que hiciste y lo que no hiciste para estár en este lugar, te agobia el sentimiento de culpa con tus padres o el de no haber pedido perdón por algo, queres pedirle a Dios que te salve, pero ese miserable ese gran hijo de puta, no está con nosotros, hesta noche yo soy tu dios y tu verdugo. Te tengo hoy y siempre, ahora y para siempre, a cada segundo y por siempre...Tus labios me van a sonreir, lo sé, y tu piel se va tensar. La verdad, es que no puedo dejar de verte, de desear tener tu craneo en mis manos; serías un hermoso maniqui, quieto y eterno, como nuestro amor.


3 ½


El aire de la habitación se volvía cada vez más espeso a medida que pasaban los minutos, los policias salian palidos de ese lugar al cual yo deseaba no entrar. No lo puedo soportar, me decia a mi mismo, “quiero irme, quiero escapar”...Sus manos, pequeñas pero bonitas estaban atadas a su espalda, tenía pechos hermosos y sus piernas harían a más de uno soñar con ellas. Estaba tirada, en un charco de sangre, una sangre negra y absorbida por la alfombra mugrosa de este hotel de mierda. Yo buscaba mi libreta pero las manos me temblaban, no creía lo que veia, no podía pensar.

Todo transcurria mientras se esperaba a los forences, que recolecten las pruebas, yo esperaba que me dijesen que el monstruo que lo hizo había sido capturado, rezaba por esa noticia, pero no, nadie se me acercaba. Estaba vestida con un pequeño vestido azul, su piel palida hacia un contraste feróz, parecia que su piel brillaba cada vez que el has de luz entraba desde la puerta.

Era miercoles por la madrugada, y la metálica idea de una soga en mi cuello martillaba en mi sien, sus piernas se habían mecido una y otra y otra y otra vez frente a mis ojos, tan sensuales. Yo habia actuado como un idiota, y desde que la vi, me levantaba todas las mañanas con su nombre en mis labios. La había deseado, la había amado. Este era un mal momento para darme cuenta que haber dejado los medicamentos fue una mala idea, el corazón me había fallado varias veces ya, y el estúpido no quería rendirse .

Me acerco a un ventiluz, tenía la cabeza colmada de quimeras y el pecho, el pecho me dolía, respiraba ese aire pesado y me dolía. La amaba y me dolía.

La idea, esa dulce idea iba tomando forma, era fuerte y confortable, quizas si llamaba a mi doctor, le contaba lo que me estaba pasando, tal vez todo tenía una estupida solución; me recetaría unas pastillas más efectivas, que alejen esos pensamientos, “QUIZAS, QUIZAS, QUIZAS”...Tengo que irme de acá, pero el terror de un exterior me paraliza, si tuviera esa soga en el cuello, tal vez sería más valiente, tal vez me vería menos perdedor, o tal vez simplemente tal vez, el dolor del pecho desaparecería.

Vuelvo la mirada al cadaver y busco, con desesperada atención busco, no encuentro y sigo buscando, en la cama hay un bulto me acerco, y ahí estaba. El horrible regalo del monstruo, una cabeza a medio descarnar. Ella se llamaba Julia.


4


Han pasado ya tres meses del último asesinato, parece que fue hace una eternidad. Nos han tapado de noticias basura, que si tal actriz salió con tal actor o si la remera de la selección de futbol era linda o no; ya pocos se acuerdan de las chicas asesinadas,ellas son un número más, todas las semanas una mujer es asesinada o violada.

Cuando Julia fue encontrada, tuve la “novedad” de que la policía seguía sin ninguna pista. Solo suponían que era el mismo autor, aunque nada podía confirmarlo. Salí de ese lugar maldito, y me dirijí a mi casa, en el papel pude volcar todo lo que sabía, todo lo que suponía y el odio hacia ese sujeto. A las pocas horas entregue mi escrito al jefe de editores, el muy idiota destrozo mi nota, corto y reformó tanto que casi nada de lo que yo había escrito quedaba. No lo soportaba más, hablé con mi jefe, y pedí que me cambiara de sector, que me mande ha hacer obituarios si quería, pero que me saque de ahí. El muy desgraciado, quiso regatearme hasta el sueldo, yo acepte mansamente.

Ya son tres largos meses, me mude al campo, deje ese olor a muerte y miseria que hay en la ciudad, necesitaba alejarme; me aleje porque tenía el corazón destrozado y muchos recuerdos en la cabeza, ¿podría sanar?, ¿podría volver a encontrarme? Solo el tiempo iba a darme la respuesta. En mis días leía las noticias puteaba a los políticos y criaba gallinas, tenía una huerta y las mañanas me resultaban refrescantes; tres meses en los que el barro y la mugre fueron de a poco lavados, una o dos veces a la semana iba para la ciudad entregaba las notas al diario, compraba los víveres y me sentaba un par de horas frente al río. Siempre me atrajo esa masa de agua marrón, tan solemne y tan bastardeado, tan lejano y tan cercano... una ciudad de mierda no se merecía semejante majestuosidad.

No tenía intensión de volver a ese manicomio, coqueteaba con él pero estaba disidido a no volver.

El loquero me había hartado, sus sesiones eran improductivas, eran tediosas y monótonas, nunca me había gustado ir con él, pero todos decían que me iba a ayudar hacer terapia; que las cosas que yo había visto y sabía a la larga me iban a hacer muy mal, yo pensaba que este mundo en general me hacia mal, nos hace mal a todos. Lo único positivo eran las pastillas, eso si no lo voy a negar.

Era el tercer martes del tercer mes desde el último asesinato, mi día había empezado como los otros, con un buen trabo de Legui, eso me ayudaba me ponía de buen humor, ¿qué es lo que más quiere un hombre? Algunos dirán una mujer, otros dirán dinero, bueno yo siempre quise un buen trago para arrancar mi día... me disponía a leer las noticias, para largar la puteada diaria a los políticos, creo que eran las 13 horas, cuando sonó mi celular, sé que va a sonar muy irónico y cómico, que haberme alejado que haber dejado pasar los meses, que haber pedido que me cambien de sector y que justo ese día y a esa hora me sonara el celular; todo para levantarme de la silla caminar hasta la habitación y... despertarme acá.


4 ½


Es raro encontrarnos acá, mi querido y fatigado perseguidor.

Me querías ver muerto, llegué a enterarme. Es una triste noticia para vos saber que, por el contrario, estoy vivito y coleando. Sé de vos, sé lo que sos y lo que te has hecho, sé de tu retorcido galpón y tus juguetes... tus ojitos me demuestran asombro y curiosidad, ¿me equivoco?

Quería que sepas que te admiro, sos de esos tipos que tienen ese “no sé qué”, podríamos decir ese “ángel” y aunque se te ve bastante desganado y desalineado, sos encantador.

Te conozco, ¿te lo dije?

Esas marcas en los antebrazos dicen mucho de vos, ese andar y esa mirada taciturna, alejada de todos los lugares y tiempos en los que te podes encontrar, esos horarios de mierda en los que te manejas... botellas, latas y cajas de pastillas, llenan una y otra y otra de las bolsas de tu basura. Lo que más me gustó, fue esa cuerda con el nudo de horca que tenes en tu habitación, me imagino que debe ser un gran tema de conversación para las escasas personas que te visitan, ¿no?

Yo sé que queres terminar con todas esas noches de soledad y dolores físicos, te confieso que te entiendo, el único problema es que no sabes como hacerlo y te da pavor no tener la menor idea de la importancia que va a tener tu final para esos pobres diablos que aún te dirigen la palabra. Sos un suicida bastante, sentimental.

Los de tu calaña me agradan, mejor dicho, me enamoran. Por eso es que con vos la cosa va a ser diferente, no te voy a hacer el teatro del “asesino sociopata”, no. Es un simple personaje que invente, y aunque te rias, en cierta medida funcionó, estoy harto de ver en el cine y en la literatura los mismos personajes sosos de asesinos seriales, siempre es un loco, siempre un psicópata o un pelotudito de pocas luces, los policiales se han ido consumiendo a ellos mismos, y nosotros estamos cansados, no queremos más eso, queremos asesinos sagaces, pensantes, hermosos y caballerescos; el gorila de Poe tenia más gracia que el idiota de Texas. Yo soy un simple hombre, como cualquiera, pero no como vos, vos estás más allá, vos sos un suicida. Un asesino de vos mismo, ¿es magnifico!

Perdón por mi excitación, pero creo, no me tomes como un loco, nosotros dos estamos predestinados, ¿creés en la predestinación? Espero que si.

¡Quiero bailar! Estoy muy contento,estoy extasiado. Vos y yo, yo y vos, somos uno, lo sé. ¿lo podes ver? ¿lo podés entender?

Te cuento que tengo un plan, y espero que lo comprendas y lo compartas, yo quiero ayudarte... si, así como lo escuchas, quiero que sepas que te amo y amo tu idea, amo tu locura, amo tu ser. Por eso te propongo, que me dejes ser parte de tu suicidio.¡Ojo! No lo tomes a mal, lo hago con todo el puto respeto, me emocionaría mucho ser tu asistente, quiero que te vayas de la forma más radiante, ¿qué te parece?

¿si? Me haces el gusano más feliz del mundo.



5


Lo veía y lo oía, parecía un nene en una juguetería, daba saltitos y gesticulaba exageradamente, reía con placer y en sus ojos, había un fuego tan grande que a veces sentía que iba a incendiar toda la habitación, me explico sus planes, me acariciaba el pelo y me endulzaba los oídos. Pobre loco, aunque él no se consideraba como tal. Me contó que en su aburrimiento ideo todo, por el simple hecho de la diversión por la diversión misma, que no había ningún fin, que en definitiva, el fin eramos nosotros.

Inteligente y mordaz con sus comentarios, galante y educado, este tipo me conocía, había estudiado mis movimientos, donde iba y cuales eran mis gustos, elogió mi trabajo de periodista y criticó al idiota que había sesgado mi última nota sobre él. No me juzgo por mis adicciones a los medicamentos recetados, se ve que para él estas cosas son normales de ver, en su psiquis yo era el modelo perfecto para un gran trabajo, o por lo menos eso me dio a entender, ¿qué podía yo hacer? Estaba atado de pies y manos, con una cinta en mi boca, pero me dejó los ojos destapados, para que lo vea, para que vea su rostro, tan común como el de un carnicero, ¿yo era la res?

Al final de su parloteo, me libera la boca, mis labios no sabían que decir, me había propuesto algo que hace años deseaba pero que por mis miedos o tal vez por mis obligaciones nunca había tenido el valor de llevar adelante. Con una sonrisa esperaba mi respuesta, sus dientes eran como cuchillos de marfil, grandes y brillantes, su nariz aguileña parecía una flecha hacia abajo y eso los hacia aun más llamativos.

-Si, le dije, estoy dispuesto a que me ayudes. Creo que sos el correcto, pero... tengo un deseo, bah! En realidad es una fantasía, deseo ser devorado, quiero verte comer mi carne, mierda!, es difícil para mi decirte esto, no te conozco, pero si quiero un fin, quiero que sea uno realmente espectacular. ¿qué opinas?

Sus mejillas huesudas se ruborizaron, estaba encantado. Sin dudarlo me dijo que si. ¿había encontrado a mi alma gemela, a mi hermano? Íbamos a ser carne, sangre y huesos en definitiva... que podría afectarme cumplir este sueño. Este sujeto, que al principio parecía un profesional con experiencia, se había transformado en un purrete que le temblaban las manos y la voz; era mi deber tranquilizarlo, le pregunté si todavía estábamos en casa, él me dijo que no, que estábamos en la suya. Pero enseguida me dijo que tenía todo lo que vayamos a necesitar, y que me iba a sacar de este inmundo lugar libre, porque él me quería libre en mi decisión.

Me desató, me ayudó a reincorporarme, en ningún momento dudo de mi honestidad y yo no dudé de él, caminamos por un pasillo húmedo, subimos una escalera a oscuras hasta que salimos por una puerta marrón, y efectivamente estábamos en su casa. Era amplia, de techos altos, fotos de sus animales y de amigos colgadas en las paredes, unas paredes color verde agua ampliaban las habitaciones aun más, pequeños adornos de porcelana adornaban los muebles antiguos, mientras recorríamos la casa, él me contó que trabajaba en el banco, que era de salir a correr seguido por las mañanas y que en esos momentos de soledad extrema, de ensimismamiento profundo, empezó a idear los asesinatos, hacia kilómetros corriendo y eso le daba el tiempo suficiente para pensar cada uno de sus actos, me dijo que se sentía satisfecho cada vez que lo hacia y la policía no llegaba a nada. Sirvió vino en unas copas, mientras hablábamos de lo vulgar que se habían vuelto nuestras vidas, se acerco a mi casi pegado a mi rostro, y me preguntó en tono serio si realmente quería seguir adelante, le puse mi mano en su hombro, y con una sonrisa afirme.

Escuchamos música, la noche parecía que no quería acabar, reímos, disfrutamos de nuestra compañía, nunca pensé conocer a un ser tan maravilloso, pero la hora se acercaba. La llama incendiaria de sus ojos nunca había dejado de brillar, pero se transformó en el momento en que le dije que era el momento de cenar. Rápidamente, volteo hacia uno de los cajones, lo abrió y saco un juego de jeringa y agujas, tenía a mano un frasco de morfina, me arremangue la manga de la camisa e inyectó la sustancia, la dosis no me iba a dormir yo quería estar lo suficientemente despierto para ver como me devoraba.

-Quiero ver como me cortas mi pene y lo comas, le dije.

Acto seguido me desnudé, el me ayudó tan gentilmente que parecía un enfermero desvistiendo a un viejito. Desplegó sus cuchillos sobre la mesa, la imagen se me iba nublando pero yo resistía a no dormirme. Agarró el mejor y más confiable de sus instrumentos, según él, y lentamente se fue acercando hacia mi.


5 ½



La noche era fresca y la luna amarilla y grande nos regalaba su luz, nuestra magia había hecho conexión, teníamos a dios en nosotros, reíamos, bebíamos buen vino, ¿qué más podía yo, un humilde servidor, pedir?

Tu piel irradia calor, tus rulos negros como el azabache están sedosos, y la morfina te hace caer es ese sopor tan dulce, me gusta verte así. Vamos a ser uno, mi amigo. Voy a cumplir tu deseo.

Estas desnudo frente a mi, sentado en la silla con la copa en la mano, libre, libre como pájaros, libre como el Super Hombre, has decidido transformarte en alimento de tu hermano y has despojado a los chacales tus restos. Una mano firme, una mano amiga hará el trabajo, soy tuyo y vos sos mio. Te beso la frente, te beso los ojos...

El hecho está consumado, trate de ser lo más rápido y limpio posible, tu sangre sale a borbotones, vos reís a carcajadas, yo te veo, sos maravilloso, me arrodillo frente a vos y te agradezco, mi querido compañero. Hoy esta habitación se volvió roja, como el vino de nuestras copas, copas que llenas de alegrías y recuerdos, fueron vaciadas y vueltas a llenar con amor y futuro, las penas quedaron atrás, eso dalo por seguro.

Me dirijo, con tu carne hacia la cocina, el eterno este momento, grandioso, esplendido. ¿Cómo catalogarlos? ¿cómo olvidarlo?

Mi amigo canta a viva voz Bella Chao, ríe, ¡es feliz! He limpiado su ser, he cumplido con el propósito destina por los dioses, simples hombres podemos hacer grandes cosas, dar felicidad, dar amor, dar calor en las noches de frío, dar vida, dar muerte, dar amistad. Su carne está lista, voy a su encuentro, mi amigo sigue despierto, aunque un poco pálido, entre las piernas tiene un paño que antes era blanco y tiene una bata irónicamente roja; es precioso, parece el Dr. Pozzi de Sargent, me sonríe y yo le sonrío. La complicidad es tan grande como esta casa, ¿podría pedir algo más?, tal vez, un poco de vino, pero tinto.



6


Yo estaba sentado en un charco de sangre, tenía frío, pero estaba satisfecho. Él se sentó frente a mi, era alto e imponente, me sirvió vino, hizo un chascarrillo por el color rojo oscuro de la bebida, y mi atuendo. Mientras me devoraba, mientras masticaba mi carne, ser se iluminaba, parecía que le habían salido alas en su espalda, y el aire que nos rodeaba nos hacia más livianos. Termine mi copa, y le dije que tenía mucho frío, él asintió con la cabeza y fue hasta el baño, cuando volvió me dijo que la bañera estaba llenándose, me ayudo a levantarme, le dije que me daba pena ensuciar su casa, que en otro momento lo hubiese limpiado, sentía que me iba apagando, que mis años se habían triplicado y mis fuerzas me iban dejando, como pude llegue al dichoso baño, blanco, impoluto, con un agradable olor a lavanda; me sumerjo en el agua caliente, me sumerjo en una agua cristalina, me sumerjo en el sopor de una despedida, mis ojos son los únicos que quedan en la superficie, una superficie dura y catastrófica; estoy entrando en un lugar enigmático, mis sentidos se atontan con cada segundo, mis manos tocan pero no sienten, mis oídos ya no escuchan, entro al espacio infinito de la muerte, donde no logro dilucidar mis emociones, mis movimientos o mis pensamientos. La mente se me está yendo lejos, como un potro salvaje, se va galopando raudamente, un potro que es libre y vigoroso. El agua hace que mis huesos se relajen y lo agradecen, sentía que se partían como cristales a cada paso, pero ahora estoy mucho mejor.

- Prometeme que no me vas a desperdiciar, que no vas a permitir que los buitres me toquen, le dije, mirándolo con seriedad. Volvió a asentir en silencio, todo esto era muy importante para ambos, teníamos entre las manos un sueño, una esperanza, el clamor de dos esclavos de la monotonía, que decidieron romper con lo establecido, eramos los espíritus rebeldes del sistema, un sistema donde el placer lo encontrábamos en el fondo de una lata o entre las piernas de un puta, tan vacíos estábamos, tan perdidos.

Él me mira, con un gesto de amor infinito y del trabajo bien hecho, es mi gran benefactor, mi salvador. No decimos ni una sola palabra, el tiempo se detiene y las luces amarillas hacen de este sitio un cuadro de Van Gogh, el amarillo es felicidad, es el reflejo de nuestras almas, almas que se purifican después de pasar años sufriendo, callando y vagando por las calles de una ciudad gris y feroz. Ya no tengo dolores, ya no me importa quedarme pelado, ya no me importan las pastillas, ni mi trabajo, aun sigo odiando a los políticos mentirosos o a la policía inepta que no sirve para nada, recuerdo mi niñez, a mis viejos, recuerdo a Julia y sus hermosas piernas, recuerdo a mi viejo amor con sus ojitos chiquitos vivarachos, recuerdo cuando me decía “te amo, a pesar de todo y de todos”, deseo sentir el pasto fresco en la planta de mis pies, deseo ver brillar el sol, grande como una pelota amarilla en el cielo rosa de un amanecer de primavera, quiero jugar con mis gatos y mis perros en un campo amplio, quiero correr y tirarme al suelo, fatigado pero con el pecho henchido de amor, del amor de esa mujer que me prometía amarme por siempre. Renaceré, se que lo haré, convertido en el hombre nuevo, de nuevos valores, nuevos sueños, con días y noches infinitas, renaceré en la flor, en la tierra, en el aire.

Ya no siento miedo, solo siento frío.


Camino de sangre

 El gusto a sangre y vomito se habían vuelto insoportables, mis manos también estaban cubiertas de sangre, parece que los cortes son profundos, estoy algo mareado pero sé que debo seguir caminando, no me agrada mucho la idea de quedarme tirado en la calle, teñido de rojo y lleno de moscas.

Necesito algo, aún no sé qué, pero es común en estas situaciones necesitar algo o tener un último deseo, el tema es que no se me ocurre nada, tengo la mente algo dispersa, algo ida; aunque en realidad no quiero nada. No hay nada que me haga falta, ya sea decir unas últimas palabras o llamar a alguien... no, nada de eso, ¿para qué lo haría? Mis huesos se blanquearan en un par de años, las personas que llorarán, luego reirán olvidando hasta del sonido de mi voz, y al igual que algún terrible asesino o un maldito ladrón pasan a convertirse en hermosas personas después de muertos, yo ganaré el olvido.

Te confieso que extraño sus besos...

Me duele la cabeza y el cigarrillo en mi mano empeora mi mareo. Los pasos se me acortan, parece que estoy escalando la montaña más alta y empinada y la sed me invade, es un momento horrible.Por suerte, podré dejar de preocuparme en mi incipiente calvicie o en mis terribles dolores de estomago, eso es un alivio. El mal estar o los malos días, van a dejar de asomarse por mi ventana, eso es un gran alivio.

Extraño su mirada y sus hermosos rulos color miel, desearía poder volver a verlos...


El sol está saliendo, en su carruaje dorado, arrebatando estas estancias oscuras a la noche. Las manchas de roja sangre, de un rojo oscuro de un rojo brillante, van formando un camino que se pierde  por la vereda, hasta donde me alcanza la vista. Un cielo negro va dando lugar a un cielo rosa, los árboles cantan la canción de un viento fresco, los verdes se aclaran. Mis pies se bambolean , siento que peso una tonelada, no quiero caer en este sitio. Hago un esfuerzo titánico y las últimas cuadras las recorro casi corriendo. Me queda poco tiempo y también pocas luces en mi cabeza. Sigo pensando en vos, en tus pequeños ojitos y en cuanto te amo, aunque casi no te recuerde, pero te amo.

Al fin llego a casa, mi vista se apaga, el dolor por suerte se va, pero vos no...

sábado, 11 de julio de 2020

una ciudad en ruinas

¿Qué es el amor, sino un
tipo de criatura
Esperando que la
suerte la destruya?
veo a los
sujetos
caminando,
destruidos por su propia
melancolía.
mientras me muevo,
en las calles de esta ciudad
en ruinas,
las caras largas de
los edificios,
los ojos tristes de las personas.
cantan un tango
Entro a un kiosco,
el tipo que atiende
lo escucho putear
por la cantidad de muertos,
le hago seña que me dé una
petaca de café al coñac,
¿Qué es el amor, sino una
victoria, una simple y pequeña victoria
ante
los imposibles de esta vida?
La mañana se acerca al
mediodía
pero el Sol no
calienta.
Te hubiese dicho todo
lo que sentía, todo
lo que tenía dentro del
pecho, tal vez así
no hubiera llegado a esta locura.
¿Qúe es el amor?
una ficción, la peculiar idea
de algún desgraciado.

lunes, 29 de junio de 2020

pelea de box

- ¡ésto es una mierda!
- Si, es una mierda, vos
sos una mierda, vivir con
Vos es una mierda. Respondió. 
en esos años
no me molestaba
Que lo dijese, siempre
lo hacia.
Yo agarraba mi
cerveza
y prendía la
televisión, miraba
Boxeo. Trataba
de olvidarme de esa
mujer, de sus ojos 
Acusadores y su
boca escupiendo
cada vez que gritaba.
Ver
a esos tipos pegarse
y ser aplaudidos
Me relajaba. Eso fue hace
muchos años, cuando 
Era un inútil, un 
Inútil más joven

sábado, 27 de junio de 2020

no hubo un adiós

Creo que me 
he olvidado de un
par de cosas importantes 
De mi vida, un
beso, una caricia de mujer,
hasta simplemente 
de cuidar de
Mi mismo.
Quiero recordar 
Como era acostarme
con ella, poner
Mi mano en su cintura
Y dormir respirando 
su perfume.
la última noche
que dormí con ella
no tuvimos sexo,
No hubo besos,
ella lloró amargamente
yo la abrazaba 
y ella no dejaba de llorar,
Luego me agradeció 
Y se durmió. A la mañana
siguiente,
Me fui a trabajar y no
regrese nunca más,
No hubo un adiós,
días después 
me escribió diciendo
que me odiaba,
Creo que 
olvidar a veces 
puede ser una solución